Suele ser una constante de la Academia de Hollywood. Una vez que salda cuentas con sus genios, luego se olvida de ellos. Martin Scorsese se llevó la recompensa a una carrera repleta de obras maestras (incluso sus 'patinazos', que los tiene, merecen especial atención) con los cuatro Oscar de 'Infiltrados' en 2007. Hollywood no quería cometer el mismo error con Marty, que en el pasado le llevó a ningunear a Kubrick, Hitchcock o Welles. Pero, claro, ahora en 2011, ya no le tocaba. Por eso 'Shutter Island' no aparece entre las películas candidatas a los Oscar, cuando lo merece -es un Scorsese de 'gama alta', por así categorizarla- y la crítica la ha incluido de forma unánime entre las 10 mejores películas del año. Algo pasa con Marty, está claro.
¿Sobredosis de DiCaprio? El actor aparece en la multinominada 'Origen'. ¿Saturación de Scorsese? El director vuelve a apostar por su irreductible estilo. O, simplemente, ¿miopía de manual de los que votan? Parece que es esto último. Quizá incluyendo 'La red social' o 'Valor de ley' se daba por cubierta la cuota de autores entre los candidatos. Sin embargo, Scorsese merecía estar al lado de Fincher o los Coen, o quizá un poco por encima. Sin olvidar tampoco las actuaciones de DiCaprio, Ruffalo o Ben Kingsley.
Pero el caso del ítaloamericano no ha sido el único olvido (descuido) de la Academia este año. El otro tiene tanto de error cinéfilo, como de cuestión político-social.
Roman Polanski hace años que vive alejado de Hollywood, que en su tiempo le acogió como a un niño mimado. Ni siquiera se planteó viajar desde París para recoger el Oscar que recibió por 'El pianista' (2002), por eso no le quitará tampoco el sueño que su inmensa 'El escritor' no tenga candidaturas. En el año en que la justicia volvió a reclamar su extradición y los compañeros salieron en su defensa, Polanski entregó una muestra más de su talento con una envenenada mirada sobre la corrupción política y moral de nuestra sociedad. Los premios del cine europeo no parecen suficiente recompensa para un film que por escritura, dirección e interpretaciones (Brosnan, McGregor u Olivia Williams) merecería estar en los Oscar de este año. Pero la justicia o la falta de ella lo han impedido.
Polanski y Scorsese encabezan la nómina de ilustres ninguneados por la Academia, en la que figuran actores como Marisa Tomei y Jonah Hill ('Cyrus'), Matt Damon ('Valor de ley'), Pete Postlethwaite ('The Twon'), Paul Giamatti ('Barney's Version') o Mila Kunis ('Cisne negro'). Lo que resultaba mucho más predecible era la ausencia de las triunfadoras de Cannes. 'Uncle Boonme recuerda...', de Apichatpong Weerasethakul, resulta demasiado exótica; y 'Copia certificada', de Abbas Kiarostami, 'peca' de intelectualidad. Estas dos indiscutibles obras maestras ni siquiera figuran en la categoría de mejor film de lengua no inglesa y la memorable actuación de Binoche en la obra del iraní tampoco ha llamado la atención en Hollywood. La diva francesa es otra que antaño fue ciudadana de la 'meca del cine', pero que también parece haber extraviado su tarjeta de residencia.
