Estaba situado en el vagón de cola, junto a otras muchas normas, incentivos y propuestas de ese vasto contenedor llamado Ley de Economía Sostenible (LES). Este proyecto se presentó a bombo y platillo y tenía la misión de revitalizar la maltrecha economía española. En un principio, nadie se fijó en la disposición final segunda, ese último vagón que llevaba en su interior la regulación de las descargas en la red. Se llamó la 'ley Sinde' y se montó el belén.
La idea primigenia de esta normativa es que una comisión de expertos del Ministerio de Cultura decidiera cerrar páginas webs porque vulneraban los derechos de autor de los artistas. La Coalición de Creadores, entidad que aglutina a la SGAE y otras entidades de gestión de gestión de derechos de autor, aplaudieron con ganas esta idea. En cambio, los internautas hicieron sonar los tambores de guerra y la red se convirtió en zona peligrosa para la Ángeles González Sinde y compañía.
Debido a la respuesta, se introdujo la figura del juez de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional. Este magistrado tendrá cuatro días para emitir un fallo. Todo lo demás seguía igual. Nada cambió. Las redes sociales pedían la cabeza de la ministra. Además trajeron a un nuevo protagonista: Álex de la Iglesia, presidente de la Academia de Cine. A través de su Twitter, entró de lleno en toda la controversia de pleno. Mientras, el Congreso recuperaba el texto completo de la LES para votarlo.
Los grupos parlamentarios le dieron otro revolcón al Ejecutivo y le dijeron nones a la disposición final segunda. Los internautas estallaron de alegría al ver que el PSOE y el PP no se ponían de acuerdo justo antes de Navidad. Mientras, De la Iglesia seguía involucrándose y se reunía con los internautas para saber su opinión. Poco a poco iba mudando de piel y se acercaba a sus posturas. El penúltimo capítulo de este culebrón se vivió a comienzos de enero. El Gobierno, el PP y CiU acordaban que un juez interviniera desde el primer momento en el proceso de cierre de las páginas que faciliten descargas de materiales sujetos a derechos de autor. También se revisaría el canon digital para adecuarlo a la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE europea.
El camino en las dos Cámara esta expedito. Ahora eran los creadores los que estaban contentos. Bueno, casi todos. De la Iglesia mostraba su descontento con la 'ley Sinde' y provocaba un maremoto en la Academia a menos de un mes de que se celebre la fiesta del cine español. Anunció su dimisión para el 14 de febrero en la red y sin contar con otros compañeros de la junta directiva. Las loas a esta decisión no se hicieron esperar. Incluso Arturo Pérez-Reverte, otro 'tuitero' que se ha metido en más de un incómodo jardín con sus opiniones (véase su polémica con el exministro Miguel Ángel Moratinos), le mostró su total apoyo y su rechazo a la normativa. El director vasco consiguió enfadar a su sector y cedió ante las presiones de la junta directiva de la Academia, que postergaron su marcha hasta el 27 de abril.
Opina
Antonio de la Torre, sobre la Ley Sinde.
