Temporada 2009 | 2010
GP DE AUSTRALIA

Márquez, el mago de las dos ruedas

El catalán salía último, terminó tercero y cedió sólo cuatro puntos a Bradl, nuevo líder
por IBAI FERRÁN

Cuando Marc Márquez se situó en la parrilla de salida, al término de la vuelta de calentamiento previa a la carrera de Moto2, tenía delante un enjambre: 37 pilotos, montados en otras tantas motos de 600cc, distribuidos en doce filas de tres. Y una misión (casi) imposible: defender su liderato, con tan sólo un punto de margen, sobre Stefan Bradl, que salía octavo. Con Márquez no hay límites, en el Mundial de motociclismo ya lo saben desde que el año pasado ganó la carrera de 125cc en Estoril, a una segunda manga de nueve vueltas, saliendo también último. Pero en aquella ocasión "sólo" tenía quince pilotos por delante, menos de la mitad, y en el octavo de litro no existía la tremenda igualdad de Moto2, donde todos los motores son iguales. Daba igual, había que hacerlo, y sin cometer errores, pues una caída supondría el adiós definitivo al título. Y se apagó el semáforo. Y comenzó lo nunca visto.

Marc arrancó como un cohete, y en el primer paso por meta ya marchaba 16º: había superado a nada menos que ¡22 pilotos! en la primera vuelta. En la segunda se puso 14º, y en la quinta 10º. El de Cervera corría desbocado, por instinto, con el corazón, metiendo su Suter número 93 por cualquier hueco, adelantando rivales de todas las maneras posibles, al filo de la caída en cada viraje. En un santiamén llegó al segundo grupo de carrera, donde un peleón Pol Espargaró, que había liderado en las primeras vueltas, fue el primero en plantarle cara. Por delante, Stefan Bradl, consciente de la ocasión de salvar un campeonato que tenía ganado en Junio y se le ha ido escapando como la arena de la playa entre los dedos, se ponía al frente, llevándose al dueño de la 'pole', Alex de Ángelis, a su estela para disputarle el triunfo.

Y Márquez seguía a lo suyo: adelantando. Llegando al ecuador de la carrera se colocaba cuarto, y en cinco vueltas más, a nueve del final, alcanzaba y superaba al italiano Claudio Corti, que marchaba dos segundos por delante, para ponerse tercero. En 17 vueltas, el fenómeno de Cervera había dado cuenta de 35 pilotos, una gesta que queda ya para la Historia de este deporte, y proyecta hasta lo inimaginable el límite de este joven piloto de 18 años. Simplemente, increíble.

De Angelis se impone a Bradl

En ese momento, la carrera se sosegó: Bradl y De Angelis, pegado a su rueda, tenían más de tres segundos de ventaja, y la proeza de Márquez empezaba a pasar factura a sus neumáticos, que llegaron al último tercio de carrera ya muy degradados. Los muebles (las opciones al título) ya estaban más que salvados, dar caza a los dos primeros se antojaba una temeridad, y aparecía el mensaje "P3 OK" en la pizarra. Bastaba ya con mantenerse en pie. Pero al final de la carrera no le faltó emoción, pues Corti, que luchaba por su primer podio, puso en serios aprietos al catalán; y De Angelis, que llevaba un buen rato estudiando a Bradl, le atacó en la última vuelta. El alemán, que no gana desde Junio en Silverstone, quiso plantar cara y no acabó en el suelo de milagro tras tocar con el sanmarinense, a quien ya no pudo volver a superar: victoria para De Angelis, segundo puesto para Bradl y tercero para Márquez, que cedía el liderato, sí, pero por tan sólo tres puntos. Nada, teniendo en cuenta cómo se habían puesto las cosas el viernes, con el accidente con Wilairot, y la sanción que le relegó al fondo de la parrilla.

Las opciones al título, intactas

"Estoy muy contento - exclamó Márquez a pie de podio - me hubiera gustado más ser primero, pero... ¡saliendo el último no está nada mal!". "En las dos primeras curvas he arriesgado al máximo, casi me caigo, pero ha salido bien", relató, antes de concluir "tal como se había puesto el fin de semana, terminar tercero y perder cuatro puntos respecto a Bradl ya lo hubiera firmado antes de la carrera: con el equipo habíamos planeado terminar entre el 10 y el 15, pero ha salido mejor de lo esperado". La gran sonrisa de Marc contrastaba con la cara de circunstancias del nuevo líder: "esperaba a Márquez en el top 5, pero no en el podio", reconocía Bradl, que sobre la lucho por el título sólo mascullaba un lacónico "veremos en Valencia..." Quedan cincuenta puntos en juego, la diferencia es de tres, pero el español parece un piloto de otro planeta.

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