
Lance Arnstrong, este viernes, antes de salir a entrenar en Mónaco. / Reuters
El diseño del Tour es una de esas cuestiones que en Francia adquieren carácter de secreto de estado. Los organizadores mueven las teclas del recorrido con maestría, sabedores de que es una parte fundamental en el éxito de toda carrera ciclista.
Con lo que no contaban cuando comenzaron a cruzar y desbrozar Francia es con la presencia de Lance Armstrong. Ni en el más osado de sus sueños se imaginaron que volverían a ver en su prueba al hombre que desató una fuerte polémica durante años.
Armstrong estará en la salida del Tour 2009 que comenzará este sábado 4 de julio en Mónaco y con él, todo se trastoca. Desde los pronósticos a las medidas de seguridad, desde el interés mediático pasando por el orden de los favoritos. Su presencia convulsiona todo.
El director de la prueba, Christian Prudhomme, confía en una carrera parecida a la que vivimos en 1989, con Greg Lemond dejándole a Laurent Fignon sin el maillot amarillo en la última contrarreloj de París. En esta ocasión no habrá contrarreloj. En su lugar, veinticuatro horas antes del final, pero sin margen de cambio, llegará el Mont-Ventoux.
Y si de algo puede presumir el Tour de 2009 es del nerviosismo que se va a vivir desde los 15,5 kilómetros finales en Mónaco hasta llegar al Ventoux.
Estamos abocados a los recuerdos, a volver a revivir el duelo entre Greg Lemond y Bernard Hinault en 1986, un enfrentamiento que traspasó los límites de la propia carrera. En la primera etapa de montaña, entre Bayona y Pau, Hinault aventajó en 4:35 a Lemond. Los dos corrían en La Vie Claire. Enormemente ambicioso, no le parecía suficiente renta y un día después volvió a atacarle en el Peyresourde. Con lo que no contaba Hinault es con sufrir un desfallecimiento. Y éste le llegó en la ascensión a Superbagnéres, donde cedió 4:39.
¿A qué nos recuerda esta historia? Guarda cierta semejanza, aunque los tiempos son otros, con la convivencia entre Alberto Contador y Lance Armstrong. Los tiempos, y las circunstancias.
Tampoco tiene nada que ver Johan Bruyneel, el máximo responsable del Astana, con Paul Koechli, que dirigía La Vie Claire.
Líder difuso
Voces autorizadas dentro del ciclismo dicen que lo mejor es colocar desde el principio un líder, y apoyarle. Armstrong ya ha dicho que será la carretera la que decida. Y eso supone correr riesgos puesto que en ciclismo las matemáticas no siempre son exactas.
Bruyneel no deja de alabar a Contador, que es en estos momentos el mejor corredor del mundo para pruebas de tres semanas. Estará entre los favoritos para ganar la crono de Mónaco y también para dominar en Arcalís. El desafío de la contrarreloj por equipos les dejará a los dos en la misma posición.
Todos los datos apuntan a un favoritismo de Alberto Contador. La razón es muy sencilla: de Contador conoce mucho más todo el mundo en estos momentos que de Lance Armstrong. La verdad del estado físico del siete veces ganador del Tour no la conoce ni siquiera él mismo, entre otras razones porque el Tour no se parece a ninguna otra carrera. El Tour va a bascular en torno a Contador y Armstrong, al equipo Astana, que tampoco puede pretender absorber toda la responsabilidad desde el comienzo. Esa situación disgusta a Carlos Sastre, el último vencedor de la prueba, del que se está hablando muy poco. Sastre contará con una ventaja: sabe moverse con inteligencia es ríos revueltos, en situaciones comprometidas.
Denis Menchov conoció la tiranía de Armstrong, de la que creía que se había librado, y para su desgracia se ha vuelto a encontrar con él. A Cadel Evans se le acumulan los obstáculos. Su momento parece no llegar nunca. No parece que el Tour de 2009 pueda suponerle ninguna alegría. Los hermanos Frank y Andy Schleck van a tener a su disposición a los mismo hombres de los que dispuso Carlos Sastre en el CSC, que ahora se llama Saxo Bank. No les van a quedar excusas de tener que trabajar para un líder. Esas son las opciones más sólidas que presenta el Tour. Pensar en Fabián Cancellara como un aspirante al podio es de momento una quimera.
El más viejo
Cuando ganó el Tour de 2005, Lance Armstrong dijo: «Yo no volveré como Michael Jordan, pero respeto lo que ha hecho. No creo que el Tour sea una carrera para viejos». Nadie sabe las razones exactas, pero Lance Armstrong ha vuelto. Cuando lo dejó era el vencedor más viejo del Tour después de la guerra. Si volviese a ganarlo sería el más longevo en toda la historia de la prueba. No parece interesarle mucho ese dato: superaría al belga Firmin Lambot, que se impuso en 1922, con 36 años. Aquel era otro ciclismo y las miras de Armstrong van más allá del Tour: pueden ser la política o quedarse con el negocio del Tour.
| 1 | CONTADOR Alberto | ASTANA | 85h48'35" |
| 2 | SCHLECK Andy | SAXO BANK | a 4'11" |
| 3 | ARMSTRONG Lance | ASTANA | a 5'24" |
| 4 | WIGGINS Bradley | GARMIN | a 6'01" |
| 5 | SCHLECK Frank | SAXO BANK | a 6'04" |
| 6 | KLÖDEN Andréas | ASTANA | a 6'42" |
| 7 | NIBALI Vincenzo | LIQUIGAS | a 7'35" |
| 8 | VANDE VELDE Christian | GARMIN | a 12'04" |
| 9 | KREUZIGER Roman | LIQUIGAS | a 14'16" |
| 10 | LE MEVEL Christophe | F. DES JEUX | a 14'25" |