Nacido el: 15 de enero de 1955
Nacido en : El Remolino, una pedanía del municipio cordobés de Iznájar.
Hijo de: Agricultores emigrados a Sant Joan Despí, Cataluña
Padre de: Arnau, Marina, Víctor, Héctor y Anna. Los dos primeros, fruto de su matrimonio con Maite, su primera esposa. Los tres últimos son trillizos nacidos en 2000 de su segundo matrimonio.
Orígenes políticos: En 1979 se presentó por primera vez a unas elecciones. Formó parte de la candidatura socialista al Ayuntamiento de Sant Joan Despí y fue teniente de alcalde de Economía y Hacienda. Un año antes, había ingresado en el PSC, que se acababa de fundar.
Afición: La novela negra.
Curiosidades: Es un tímido reconocido, duerme poco y su hermana trabaja en Gallina Blanca.
Poco más de dos meses antes de que José Montilla fuera designado candidato socialista a la Generalitat aseguraba que, precisamente, el Gobierno catalán, no estaba en su agenda. Un cambio de rumbo que, de ser cierto, le habría obligado a ponerse al día de los pormenores de la vida catalana en muy poco tiempo. Una circunstancia que, sumada al hecho de ser el único candidato no nacido en Cataluña (es de Iznájar, Córdoba, y sobre esto han incidido sus contrincantes), le ha podido granjear más inconvenientes que ventajas.
El sustituto de Pasqual Maragall al frente del PSC se enfrentaba al reto de restablecer los lazos rotos desde hace mucho tiempo entre los socialistas madrileños y catalanes, y entre los propios socialistas catalanes. Montilla juegaba con la baza de haber sido responsable de una de las carteras más importantes, Industria, para Zapatero y de contar, al menos hasta ahora, con una perfecta sintonía entre ambos. Una circunstancia que, a su vez, parece haber levantado suspicacias entre el electorado socialista tradicional de raíz catalanista, como lo demuestra la pérdida de cinco escaños, la mayor de ninguna otra fuerza política.
El PSC ha salido muy desgastado de la tramitación dela reforma del Estatut, pero contaba con que una nueva cara, la de Montilla, y una nueva forma de hacer política (otra generación, otro talante) insuflaría aires renovados al partido. Esos aires eran los que podrían restar, al menos ese era el propósito de los socialistas, votos a una izquierda catalana, también muy castigada, y en ocasiones radicalizada, por la reforma autonómica. No ha sido así, y los rasultados han sido un varapalo tanto para Zapatero, su valedor, como para el propio Montilla.
Su ascensión política comenzó a comienzos de los ochenta, cuando la lista que encabezaba por los socialistas en Cornellá (donde se instaló su familia en los sesenta procedente de Córdoba) se hizo con la mitad de las concejalías. Los comunistas se hicieron con la otra mitad y Montilla, junto con el líder del PSUC, Frederic Prieto, se repartieron el gobierno municipal. Desde 1996 fue secretario de organización, en 2000 logró la primera secretaría del PSC y de ahí pasó a Industria de la mano de Zapatero.